Algo andaba mal con Nessie hace unos días, bueno desde que supo que vendría Nahuel. Casi ya ni habla conmigo y trata siempre de evitarme, a veces creo que tal vez le guste más él que yo y claro no la culparía ya que ha tenido más contacto con él que conmigo, sobretodo en este ultimo tiempo, donde Edward permitió que lo viera a él y no a mi. Estar en su casa no fue tan bueno como lo imagine, ella trataba de no quedarse nunca a solas conmigo y bueno, Edward se quedaba para darle en el gusto.
Por fin llego Nahuel a Forks. Pasó directo a la casa de Bella y Edward, pero al verme ahí supo que debería quedarse en la casa grande. Me irrito totalmente que Nessie lo abrazara cuando llegó, sin embargo todos quedamos sorprendidos al notar que no venia solo, a su lado había una mujer que aparentaba unos 22 años, era alta y delgada, sin embargo no superaba mi altura, era realmente hermosa y al igual que Ness tenía rasgos humanos en su rostro. Su cabello era negro y sus ojos eran almendrados de color verde oscuro. Nahuel la presento como una de sus hermanas, su nombre era Isadora.
-Isadora es como tu Reneesme, ella tampoco tiene ponzoña, la traje por que quizás ella te podría explicar más cosas, aunque es un poco tímida, aun no se acostumbra a conocer a más como nuestro padre-
-Gracias-Dijo Ness- Seguramente podrá responder algunas dudas que tengo- la miró y le sonrió, a lo que Isadora le devolvió la sonrisa y luego me miro fijamente. Nessie al notar que me miraba la hizo pasar al salón para poder conversar a solas, o sea sin mi presencia. Edward comenzó a platicar con Nahuel sobre su padre a lo que le preste un poco de atención.
-El año pasado finalmente los Vulturis le dieron caza, lo mataron y dejaron vivas a mis hermanas, dos decidieron quedarse con nosotros, sin embargo las demás se fueron con ellos-
-Seguramente Aro estaba feliz-
-La verdad es que se le notaba la intriga que sentía por los de nuestra clase-
-¿Has sabido algo de las demás después de la separación?-
-No, desde ese día hemos dejado de tener noticias de ellas. Kalika, mi otra hermana, a tratado de comunicarse con ellas a través de cartas pero no ha obtenido respuestas, al final pensamos que era mejor no pensar en ellas-
Edward se quedo callado, quizás había leído algo más en la mente de Nahuel que lo hizo dejar de preguntar cosas, sin embargo su mirada se dirigió a Nessie, ¿será que lo que había leído era algo con respecto a ella?, ella noto que la miraba y se sonrojo, luego se levanto, se acerco a Nahuel y lo arrastro hasta el sofá para que se sentara junto a ella y su hermana. ¡Que rabia sentía!
La tarde pasó lentamente, con Bella conversamos durante la mitad de la tarde, la siguiente me lo pase aguantando ver como Nessie le dedicaba toda su atención a Nahuel y respondiendo preguntas de Isadora sobre que clase de híbrido era, cuales eran mis formas de cazar y cual era mi "menú" preferido, cuando le dije que me gustaba la comida normal me pregunto cual era mi preferida, y así continuo preguntándome todo lo que podía. De vez en cuando notaba como Ness miraba y prestaba atención a nuestra conversación, sin embargo cuando veía que le devolvía la mirada, hacía como que jamás me había visto.
Los días fueron pasando lentamente y a mi se me hacían cada vez más pesados conforme veía a Nahuel más cerca de ella. A veces ellos llegaban a casa o bien eramos nosotros los que hibamos a casa de Carlisle, en uno de esos día aproveche para hablar con Nessie sobre le matrimonio de mi hermana.
-¿Así que por fin se casaran?-
-Si, me dijo que te dijera que fueras-
-Esta bien, ¿cuando es?-
-Mañana-
-¡Mañana!-
-Sí, siento no habértelo dicho antes pero no es que podamos hablar mucho, últimamente no hemos hablado y bueno no tuve oportunidad hasta hoy-
-Esta bien, entonces vamos mañana, no creo que mis padres me pongan algún problema-
-No, no creo- Le dije, ella sonrío y comenzó a subir las escaleras para ingresar a la casa, realmente el camino se me había hecho muy corto. A penas atravesamos el umbral de la puerta ella se sentó junto a Nahuel e Isadora se acerco a mi. La tarde otra vez más se me hizo eterna, para cuando volvimos a casa ambos estábamos agotados, por lo que cada uno se fue a su recamara a dormir.

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